Más vale tarde que nunca
Como pongo en mi perfil, quien me conoce sabe que la tecnología y todo ese submundo lleno de exóticas piececitas de metal, cristal o —mucho más común— plástico, son parte misma de mi vida. De hecho, y hasta que no he entrado en una fase de autarquismo económico, raro era el mes que no me compraba cualquier cachivache que directamente me entraba por los ojos. Sí, soy de esos que llena la parte alta de los armarios de cajas de maquinitas tan útiles como una etiquetadora automática y demás cosas por el estilo. Sin embargo, y para sorpresa de uno mismo, debo ser de los pocos compañeros de mi promoción que no disponía de blog. Era un reto y por fin he decidido tener mi propio bolg de notas donde hablar sin presiones sobre aquellos aparatos que me parecen interesantes hasta el punto de que cuando reforme mi casa confío en que ya hayan bajado de precio para inundarlo todo con ellos.
Todavía no hay comentarios
Replica